¿Vacaciones con nuestros perros?

Al fin llegan las vacaciones, y… ¿qué hacer con nuestros amigos de cuatro patas? Podemos confiar nuestro perro a alguna instalación adecuada o podemos llevarlo con nosotros. Aquí te contamos cómo hacer para viajar con comodidad y disfrutar de un merecido descanso.

Si lo llevamos a una guardería…

Si escoges la primera opción, el mejor modo de asegurarnos de que nuestro perro pasará esos días en tranquilidad y concordia consiste en visitar junto con él, dos o tres veces el sitio en el cual pretendemos que se quede, así como las personas que estarán a su cargo, para que se acostumbre a ellos. Al mismo tiempo, le darás también oportunidad a estas personas de conocer sus hábitos, para que los mantengan durante tu ausencia dentro de lo posible. Y es que, al traer un perro a una guardería es muy importante no romper su rutina para así no crear frustración en el animal y dificultar la situación. Es como pasar el batón en una carrera, el dueño prepara a las personas que cuidarán al perro informándoles acerca de su comida, sus juegos y su rutina. Intenta mantener hábitos firmes, y esto ayudará al perro a reaccionar con tranquilidad ante la separación, aunque esos hábitos sean cumplidos por otras personas y no por nosotros, sus dueños. Aunque nos marchemos solamente por unos días, el perro se sentirá bajo presión a causa de esta separación porque él no puede saber cuándo volveremos, y ni siquiera si volveremos.

También ayudará a que los cuidadores de la guardería se sientan más cómodos con nuestras mascotas. Podremos disfrutar en paz nuestras vacaciones, sabiendo que estas personas conocen las necesidades de nuestro perro y la manera en la que éste las expresa, sabiendo cómo satisfacerlas.

Podría suceder, sin embargo que este “encuentro” resultase más difícil de lo que esperábamos. En este caso, podemos organizar pequeñas estancias de medio día en la guardería y luego estirarlas hasta que pasen una noche, que suele ser el tiempo más crítico en nuestra ausencia. Si la respuesta del perro es positiva, entonces hemos escogido las instalaciones apropiadas.

El precio, estilo o incluso quizá la publicidad que hemos visto sobre la guardería no son los parámetros correctos para determinar nuestra opción. Nuestras mascotas buscan momentos de diversión, interacción, distensión y libertad. Por esa razón, la mejor opción es la que hace nuestro perro, lo cual lo demuestra al reaccionar favorablemente una vez que es introducido en las instalaciones. Son sus reacciones (miedo o serenidad) las que nos indicarán si hemos tomado la decisión correcta.

Si lo llevamos con nosotros

Si tu opción es viajar con tu mascota, lo primero que tienes que preparar es el dispositivo donde la transportarás. También tienes que llevar unos cuántos objetos que le transmitan esa sensación de familiaridad que necesita nuestro perro donde vaya. Si llevamos con nosotros su cama, su cuenco, su comida, sus juegos, etc., entonces nuestra mascota entenderá sin ninguna dificultad que el lugar a donde nos dirigimos será también nuestro hogar. Tenemos que prestar especial atención a su alimentación, ya que un cambio súbito en el tipo de comida puede causar problemas intestinales y hacerle sentir mal. Todo esto es importante, no sólo para hacer el viaje más confortable, sino también para mantener las normas y rutinas de la vida cotidiana, pues para el perro esto significa seguridad y le hace sentirse apoyado y reconfortado por nuestra presencia.

¿Por qué traer objetos familiares? Pues porque es muy convenientes tenerlos a mano en caso de que tengamos que dejar a nuestros perros en una habitación o apartamentos. Para evitar que se sienta mal en el momento de emplazarlo, es importante dejarle ciertos elementos que le aporten seguridad, como su cobijo, juegos. Y todo aquello que olfativamente le recuerde al ambiente hogareño, como nuestras ropas, por ejemplo, de forma que les remita a su verdadera casa y les haga entender que volveremos. De esa manera, evitaremos también episodios de destrucción y sesiones de ladridos prolongados.

Antes de salir, no olvides arreglar una cita con el veterinario, para asegurarte de que todas las medidas profilácticas y tratamientos contra plagas son llevados a cabo con minuciosidad. De hecho hay lugares que pueden ser particularmente arriesgados, pues entrañan peligros de infecciones de enfermedades muy dañinas como la leishmaniasis o la rabia. Asegurarse de que nuestra mascota reciba las vacunas pertinentes nos permitirá viajar tranquilamente a cualquier sitio.

Cuando vas al extranjero, el pasaporte para tu mascota es obligatorio, y también es muy importante demostrar en todo momento que ésta puede comportarse correctamente, y somos capaces de emplear correa y bozal cuando es pertinente, así como de recoger sus excrementos.

Si lo llevamos en coche

Nuestro último consejo va para los que viajen en coche. Si la temperatura exterior es muy alta y tenemos encendido el aire acondicionado, entonces podemos estar bajo el riesgo de una hipertermia o “golpe de calor”, causado por la gran diferencia de temperatura existente en el interior y el exterior del coche. Para evitarlo, cuando queramos detenernos para hacer una parada de descanso, se recomienda bajar gradualmente el aire acondicionado y dejar entrar poco a poco el aire exterior al interior del coche. De este modo, tanto nosotros como nuestros perros podemos adaptarnos de forma armónica y natural al calor.

Con relación a las paradas, evita dejarte llevar por el miedo a que el perro tenga necesidad de orinar. Es contraproducente detenerse con demasiada frecuencia por esta causa. Si te detienes cada 50 o 60 km no le darás tiempo al perro a que se relaje, duerma y deje pasar el tiempo tranquilamente. Si no se muestra intranquilo, no llora, ni aparenta necesitar algo, entonces es mejor continuar el viaje para hacerlo más corto, y que no lleve más tiempo del necesario. Sin embargo, al hacer alguna parada, deja al perro explorar el ambiente e interactuar con él, de forma que pueda hacer sus necesidades satisfactoriamente.

Una última recomendación: nunca lo deje pasar sed, especialmente si hace calor.

Si seguimos estos consejos, podremos despreocuparnos y pasar buenos ratos. ¡Felices vacaciones!

Luca Scanavacca, Instructor de Perros
Fundador de la Asociación “Simplemente Sordo”
Autor del libro “Simplemente Sordo”www.semplicementesordo.com