Tu perro se asusta con los petardos

Los perros y los petardos, en Noche vieja o cualquier otra festividad, no son una combinación armoniosa. De hecho, la llegada de los festejos por el nuevo año con el inevitable estruendo de fuegos artificiales, cohetes, y petardos, viene acompañado de casos de escape, e incluso muerte de mascotas que no soportan la insólita baraúnda de estas festividades. Especialmente los perros pueden ser víctimas de ataques de pánico, debido a su conocida hipersensibilidad: el perro no sólo escucha ruidos y percibe sonidos que un humano no puede percibir o que percibe con muy baja intensidad, sino que también distinguen los olores con una gran claridad y a menor distancia. Por estas razones, es importante proteger a nuestros perros, adoptando medidas que les hagan el cambio del año viejo al nuevo lo menos traumático posible.

• No dejes al perro en el balcón o en el jardín, cerca de lugares donde suelen tirar petardos.

• No dejes al perro solo, así prevendrás los accidentes que puedan ser causados por el miedo. Es importante hacerle sentir nuestra presencia, pero sin ser demasiado afectuosos, pues el exceso de mimos y atenciones podría ser interpretado por el perro como un indicador de que está en una situación peligrosa.

• Amortigua los sonidos exteriores subiendo el volumen de la TV y cerrando las puertas y las ventanas.

• Permítele al perro refugiarse donde quiera, excepcionalmente dale la posibilidad de permanecer en lugares que normalmente le estén prohibidos.

• No lo saques a pasear entre la Noche Vieja y el Año Nuevo, y si lo haces, mantenlo con la correa puesta durante los días de mayor ruido, para su propia seguridad.

Si detectas que tu perro se asusta con los petardos de forma particularmente intensa, o tiene una sensibilidad fuerte, puedes pedirle consejo a un veterinario. Existen opciones de tratamiento por vía farmacológica y por vía conductual, aunque el afecto y la atención del dueño generalmente son suficientes para vencer estos momentos críticos. Esto nos destaca el entrenador de perros Luca Scanavacca: “En los momentos difíciles nuestro perro nos necesita, y buscará nuestra presencia. Quedarnos con él en esos momentos constituye un gesto de responsabilidad y de afecto profundo. Quizás renunciar a una ruidosa noche de fin de año y pasar una tranquila velada con nuestra mascota nos puede hacer concienciar y valorar la profundidad de la relación con nuestro perro. Quizá no hay necesidad de atolondrarse en el bullicio y la algarabía, que a la mañana del primer día de enero no dejan nada sino restos de un sentimiento de culpa por la sensación de miedo que de alguna forma perdurará en nuestro perro”.