¿Son los lobos más tolerantes que los perros?

El lobo y el perro son parientes cercanos: existen muy pocas diferencias genéticas entre ambos, y son capaces de aparearse entre ellos y procrear, engendrando individuos fértiles, conocidos como híbridos. Consecuentemente, las diferencias más significativas entre ambas especies las encontramos al comparar sus respectivos comportamientos. Estos dos mamíferos muestran incluso actitudes opuestas tanto hacia los individuos de su propia especie, como hacia el hombre. Como es evidente, la diferencia vendrá dada por la manada, en un extremo, o por la domesticación, en el otro.

La “xenofobia” en los lobos y la sociabilidad en los perros

Como ha sido documentado por la Dra Maria Grazia Calore, veterinaria experta en comportamiento animal, el lobo muestra una alta reactividad conductual, que dificulta la cooperación con el humano, y un período de socialización entre especies muy corto (hasta los 15 días de nacido). Con una actitud “xenófoba” hacia otras especies, el lobo se adapta a la estructura jerárquica de la manada y aprende con facilidad aquellos comportamientos que tienen como objetivo primordial la supervivencia, alcanzando la madurez sexual (es decir, física) simultáneamente con la madurez social.

Los perros, en cambio, tienen una baja reactividad conductual, asociada a un período de socialización más extenso (hasta los 3 meses de nacidos, aproximadamente). Por esa razón son confiados y se integran con facilidad en un nuevo grupo; su conexión con la manada es más débil, y no suelen oponer resistencia a la introducción de un nuevo miembro en la familia. Además, gracias a la prolongada conservación de características neoténicas (rasgos y comportamientos de organismos en etapa de crecimiento), el perro aprende fácilmente comportamientos que no están estrictamente relacionados con la supervivencia. Estas conductas suelen ser muy evidentes en las llamadas “razas de compañía”: la madurez sexual no conduce automáticamente a la madurez social, sino que los perros adultos continúan comportándose como cachorros indefinidamente.

¿Quiénes son más leales a su propia especie, los lobos o los perros?

Desconfiado con el hombre, pero increíblemente cooperativo con los de su especie, el lobo supera ampliamente al perro en el terreno de la lealtad hacia sus iguales. Este es, en síntesis, el resultado de la investigación desarrollada por el Centro de Estudios sobre el Lobo del Instituto de Investigaciones Messerli de la Universidad de Viena. Para llegar a esta conclusión fueron examinadas una manada de lobos y una manada de perros bajo condiciones idénticas, comparando los comportamientos y las reacciones de un grupo hacia el otro, respectivamente. Se observó que los lobos se mostraban más democráticos que los perros a la hora de la comida, especialmente con relación al líder de la manada: en el caso de los lobos, el líder permitía el acceso a la comida a otros miembros que lo solicitasen haciendo uso de las señales específicas para este fin. En cambio, el líder de los perros, que por lo general no presentaba vínculos sanguíneos con los demás miembros, difícilmente se mostraba tan indulgente con ellos. ¿Cómo explicar entonces el inmenso éxito de la promesa que ha convertido al lobo en el perro, el mejor amigo del hombre? El líder de manada de cuatro patas ha sido desplazado por un líder de manada humano, un nuevo jefe, referente total e insustituible para el perro doméstico.