¿Por qué a los gatos les gustan las cajas?

Gatos y cajas hacen la combinación perfecta. Los vídeos y fotos que lo demuestran inundan de forma viral las redes sociales e internet. Pero, ¿por qué a los gatos les gustan las cajas? ¿Por qué todos los gatos, incluso los más arrogantes, no se resisten a la seducción de una simple caja, y se meten en ellas cada vez que tienen una oportunidad? La Dra Maria Grazia Calore, veterinaria y experta en conducta de mascotas, nos ayuda a entender las razones de este frecuente idilio.

¡Un lugar perfecto para esconderse!

En su ambiente natural, el gato es un predador formidable: puede emboscar a su presa en posición agachada o al estilo “soldado en la trinchera”. Esta habilidad le permite usar el efecto sorpresa al atacar a sus presas. ¿Y qué mejor que una caja para salir de ella de un salto o sacar de pronto una de sus garras?

Por supuesto, a causa de su pequeño tamaño el gato es también una presa en potencia: encontrar un refugio (si es posible en algún sitio alto), en el cual se pueda relajar y aislar de los demás, es una necesidad instintiva y natural. Eso también ayuda a evitar conflictos y estrés causados por la convivencia forzosa con otros miembros de la familia.

Pasión por el cartón

Otra razón por la que los gatos aman las cajas es el material del que están hechas, el cartón. Es un buen material para arañar; aunque es suave tiene la consistencia apropiada, y además retiene fácilmente las feromonas depositadas en su superficie a través de los arañazos y los roces. Estas huellas se hacen inmediatamente visibles en este material, efímero si lo comparamos con la madera o la tela.

Comodidad y calor

Además de representar una isla felizmente aislada del mundo exterior, las cajas (especialmente si tienen un tamaño no muy superior al del mismo gato) constituyen un recurso excelente para evitar la dispersión del calor corporal. De ese modo, hay pocas cosas tan confortables para nuestros gatos como dormir en una caja de cartón en la época invernal.

Buscando el tesoro escondido

Si la caja no está vacía, el gato querrá explorarla para encontrar olores nuevos o ya familiares, “presas” ocultas (pelotas, casquillos de bolígrafos, gomas para el pelo) o quizá incluso comida. Por esta razón, una simple caja de cartón con algunos periódicos estrujados con forma de pelotas, o cualquier otro objeto con el que el gato pueda interactuar, será sin duda la mejor incitación al juego y una fuente de activación vital y mental para nuestro gato.