Perros en la tormenta, ¿qué hacer?

¿Qué hacer con los perros en la tormenta? Como es bien sabido por algunos dueños de perros, las tormentas suelen ser un inquietante trance para estos cánidos. Los dueños de gatos, en cambio, tienen con menos frecuencia este problema, pues los michos suelen tomarse estos momentos con más calma. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros amigos cuadrúpedos a superar el temor que les produce este fenómeno natural? La Dra. Maria Grazia Calore, cirujana veterinaria y experta en conducta animal, nos ofrece algunas explicaciones y sugerencias.

¿Por qué los perros temen la tormenta?

A través del miedo, ya sea experimentado por nosotros mismos o inculcado por otros, los mamíferos aprendemos a evitar peligros potenciales y a rehuir situaciones peligrosas. En los animales, al igual que en los humanos, el miedo suele despertar tres tipos de reacciones: la inmovilidad, el reflejo de huída o el reflejo de lucha. En cualquier caso, siempre hay una activación del sistema nervioso simpático con un aumento en la frecuencia de pulsaciones, respiración más corta, temblores y, en casos extremos, expulsión de orina y heces.

Las tormentas, con toda la parafernalia de fenómenos que incluyen – viento, truenos y relámpagos – pueden representar un daño para los animales que viven en el exterior, y frecuentemente les mueve por instinto a buscar un refugio seguro.

¿Es entonces la reacción de los perros en la tormenta una cuestión de percepción? Efectivamente, gracias a que sus sentidos del oído y del olfato son más agudos, los perros perciben los truenos de una forma más intensa, al igual que huelen los cambios químicos en el aire como resultado de las descargas eléctricas y la cercanía de la lluvia.

Sin embargo, el miedo de los perros y gatos frente a la tormenta puede acrecentarse por el cambio repentino de nuestra conducta (cerramos las ventanas y las puertas yendo con toda prisa de una habitación a otra, por ejemplo).

¿Cómo ayudar a nuestra mascota?

A menos que hayamos sido sorprendidos por la tormenta, podemos crear una atmósfera relajada con nuestra mascota durante el mal tiempo y los momentos que le anteceden: llevar a cabo alguna actividad relajada y agradable juntos, que implique quizá premios en forma de comida, puede ser una buena idea.

Si el temor de nuestra mascota es moderado, podemos continuar nuestras actividades hogareñas cotidianas sin excedernos en mimos reconfortantes – ya que pueden ser contraproducentes, pues a los ojos del perro legitimarían el miedo y harían que se pusiera aún más en alerta – pero tampoco ignorarlos totalmente. No tenemos que forzarlos a que estén con nosotros si ellos prefieren esconderse: proveámosle de un sitio seguro donde tomar refugio y dejemos que se calme.

Pero si nuestra mascota, ya sea por naturaleza o de forma adquirida, teme tanto a la tormenta que es capaz de ponerse a sí mismo en peligro, quizá sea mejor consultar a un veterinario experto en conducta animal para iniciar un tratamiento individualizado de modificación del comportamiento que hagan al perro menos sensible a la tormenta e inhiba sus reacciones. En los casos más severos, puede ser necesario acudir a tratamiento farmacológico. Pero en ningún caso debemos improvisar remedios ni castigos sin escuchar la opinión de un veterinario, pues esto podría traer como consecuencia el reforzamiento del miedo y el estrés en el animal.