Los perros y sus temblores: las causas

¿Por qué tiemblan los perros? Qué expresa este comportamiento

De la misma manera que las personas, o los gatos, los perros usan el lenguaje corporal para expresar sus emociones e incitar a que interactúen con ellos. Cuando los perros tiemblan pueden estar expresando toda una variedad de estados de ánimo, tanto positivos como negativos. La veterinaria y experta en conducta animal, Dra Maria Grazia Calore, nos ayudará a entender lo que nuestros amigos de cuatro patas pueden estar queriéndonos decir, y cómo reaccionar en cada caso.

Postura y proxemia del perro: información preliminar necesaria

Si queremos distinguir la diversidad de significados en el lenguaje corporal de los perros, ante todo tenemos que fijarnos en su postura – posición del cuerpo – y prestar especial atención al aspecto de las orejas, la cola y las patas. La proxemia – el empleo y percepción del espacio físico del animal – identifica el tipo de acercamiento: puede ser directa, indicando así seguridad y autoconfianza o incluso desafío, o puede ser indirecta, generalmente describiendo una trayectoria semicircular que indica tranquilidad.

Perros temblando: sus estados de ánimo y cómo reaccionar

Miedo, incomodidad, excitación o felicidad: el temblor de los perros puede ser indicador de uno de estos sentimientos. ¿Cómo saber lo que siente nuestro amigo cuadrúpedo?

Miedo o ansiedad: el perro adopta una posición encorvada y semi-agachada, esconde la cola, sus orejas se aprietan contra la cabeza o hacia atrás, y puedes notar incluso como un aullido apagado o quizá levante los labios dejando entrever los dientes. Si volvemos a casa, nuestro perro nos está esperando agachado, desviando la mirada y temblando, probablemente nuestra actitud hacia él es la causa de esta ansiedad. Podría ser el caso, por ejemplo, de que el perro en ausencia del dueño haya causado algún estrago o haya roto algo, y tenga miedo de recibir un regaño por parte del dueño.

En el período de socialización del perro, especialmente entre el tercer y quinto año de vida, cada cachorro crea su propio “kit de supervivencia” al cual incorpora todos los estímulos que se le hacen familiares y no provocan temor. Este elemento debe ser considerado en el momento de la adopción: si vivimos en la ciudad, la mejor opción es adoptar un cachorro que haya vivido hasta ahora en un entorno más o menos similar al que está acostumbrado, reduciendo así nuevos estímulos que podrían ser causantes de miedo por parte del perro. En el caso de los temblores ocasionados por incomodidad ante un estímulo desagradable para el perro, no debemos consolarlo o abrazarlo, pero tampoco regañarlo. Al contrario debemos conducirlo hacia el estímulo en cuestión, mostrándole que nosotros mismos tenemos una actitud positiva y de curiosidad: ¡el perro nos imitará y explorará el objeto misterioso con menos miedo!

Excitación o felicidad: el perro lleva la cola en alto y la sacude, también puede estar sentado o saltando, como invitándonos a jugar con él. Este estado de intensa excitación positiva (intensa excitación nerviosa) es reconocible en situaciones agradables para el perro, como por ejemplo, cuando se encuentra para jugar con otros perros cuya compañía disfruta.

Cuando nuestro perro está feliz de vernos, a los temblores les siguen unas sacudidas festivas, vueltas alrededor de nosotros, saltos, ladridos. En este caso, caricias y recompensas serán bienvenidas.