Los gatos y la música clásica

“La música, tal y como yo la siento, debe ser antes emocional que intelectual”: en esta breve sentencia, Maurice Ravel identifica de forma certera el mecanismo que provoca que la música toque el alma humana. La música es la banda sonora de momentos cotidianos, pero también de momentos extraordinarios, y nos ayuda a estructurar los mismos en nuestra memoria. Alegría, melancolía, y serenidad, son algunos de los sentimientos que la música puede despertar en el ser humano, pero ¿qué provoca en los gatos escuchar música? Una investigación reciente en la Universidad de Lisboa responde parcialmente a esta pregunta.

¿Tiene la música valor terapéutico para los gatos?

La música parece tener también un valor terapéutico. En los humanos reporta muchos beneficios, especialmente en pacientes que han sufrido alguna cirugía, y contribuye a aliviar el dolor y el estrés comunes tras esta experiencia.

Este mismo efecto también es válido para los gatos, como fue demostrado a través de los resultados de este estudio publicado en la Revista para Medicina y Cirugía Felinas. Especialmente la música clásica parece contribuir al bienestar de nuestros amigos felinos, en el trance de enfrentar operaciones complejas llevadas a cabo bajo anestesia general.

El experimento

El equipo de investigadores llegó a esta conclusión tras examinar a 12 gatas que estaban siendo sometidas a un procedimiento quirúrgico, el de esterilización. Se registró su frecuencia respiratoria y el nivel de dilatación de la pupila a diferentes niveles de anestesia.

Algunas de las gatas tenían audífonos, y después de 2 minutos de silencio escucharon 3 piezas de música diferentes. La música escuchada era de variado género: música clásica, con el Adagio para cuerdas (Opus 11) de Samuel Barber; música pop, con la canción Rota, de Natalie Imbruglia; y también música rock, representada por Omnubilado de AC/DC.

Durante este experimento con música, los animales que estaban siendo sometidos a la operación, se sintieron más relajados con música clásica, un poco menos con música pop, e intranquilos, con música rock.

De modo que, escuchar según qué géneros en el salón de operaciones podría contribuir a reducir la dosis de anestesia necesaria, con la consecuente disminución de efectos colaterales y sus riesgos. Los gatos y la música clásica casan bien.

Miguel Carreira, el autor principal de este estudio, subraya la idea de una posible “terapia musical”, basándose en su experiencia profesional: “En el salón de operaciones de las facultades donde imparto clases y las clínicas veterinarias donde trabajo, la música de fondo siempre está presente, porque ésta le aporta al equipo de trabajo, a las mascotas y a sus dueños un sentimiento de bienestar y relajación”.