La metamorfosis de Dave: del basurero a la adopción

Sucio hasta el punto de ser irreconocible, y asustadizo frente a cualquier contacto humano, la historia del perro Dave se hizo pública cuando lo descubrieron en un basurero en la ciudad inglesa de Winchester, Hampshire. Bautizado como el perro ‘vagabundo’, este amigo de cuatro patas ha obtenido algo más significativo que la popularidad: un nuevo hogar con una dueña dispuesta a cuidarlo, justo como Marnie The Dog, uno de los perros más famoso de la web 2.0.

Una historia de abandono sin culpables

La imagen de Dave ha dado la vuelta al mundo, aportando una idea concreta de cómo el abandono de un perro puede cambiar de manera profunda sus características físicas, además de su existencia. El barro y la suciedad incrustados en su pelo habían cambiado tanto la apariencia de Dave, que los expertos veterinarios sólo pudieron conocer su raza después de esquilarlo: se trataba de un caniche.

Desafortunado compañero de otros ocho perros encontrados en la basura, este cuadrúpedo de dieciocho meses fue salvado de este estado de decadencia por voluntarios de la RSPCA (siglas inglesas de Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales). Las reacciones inquietas de Dave a los cuidados de sus rescatadores sugirieron de inmediato una historia de abuso, difícil de olvidar para el caniche, al que recuperaron sólo en cuanto al aspecto estético.

La adopción de Dave: el comienzo de una nueva vida

La anciana de 67 años Jeanette McDowell siguió la historia de Dave con particular empatía. Esta enfermera jubilada se ofreció de inmediato como cuidadora para el perro. El camino a seguir tras su decisión no era fácil: durante dos semanas la mujer debió asistir cada día al centro en el cual residía el perro para conseguir que éste la percibiera como una figura familiar. Una vez que lo llevó a su casa, en East Wittering, West Sussex, comenzó el tiempo de descubrir el complejo mundo de Dave, un perro particular por su pasado, como comenta Jeanette: “Descubrí que le gusta el hígado, y ahora es más expresivo. También noté que le tiene miedo a las furgonetas y a los coches, probablemente porque habrá sufrido malas experiencias con los vehículos”. Tan reconfortante como adecuada a la delicadeza de la situación resulta la intención que la nueva propietaria muestra para enfrentar la relación: “Tomo cada día como se presenta. Dave ya viene de una largo camino y estoy segura de que en algún momento será capaz de encontrar la felicidad que ha estado ausente por tanto tiempo en su vida”.