La caja de arena del gato : ¿cómo manejarla?

En el artículo anterior, la Dra Maria Grazia Calore, cirujana veterinaria y experta en conducta animal, nos explicaba qué motivos llevan a los gatos a hacer sus necesidades fuera de su caja de arena. Una de esas razones puede ser un mantenimiento incorrecto de la caja. En este artículo la doctora nos ofrece valiosos consejos para evitar problemas con la caja.

La evacuación: un momento delicado para el gato

En la naturaleza el gato es predador, pero también es presa, y la evacuación es un momento de gran vulnerabilidad para él. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es si hemos escogido un buen sitio para colocar la caja de arena. Desde su punto de vista, lo ideal es un sitio tranquilo, de poco tránsito, y un tanto separado de otras áreas de su incumbencia territorial (por ejemplo, del sitio donde come o duerme). ¡Colocar la caja del gato junto a la puerta de entrada, por donde pasa todo el mundo, no es una buena idea! Tampoco lo es ubicarla al lado de la lavadora, que como bien sabemos, cuando centrifugan hacen de su entorno más inmediato un sitio ruidoso y movido.

Si tenemos más gatos en la casa, debemos prever la posibilidad de que necesiten la caja de arena al mismo tiempo. Algunas veces las mejores relaciones entre ellos se rompen a causa de que uno  ataca al otro mientras está usando la caja. Intenta no colocarla en lugares tan estrechos en los que sea difícil para el micho moverse. Lo apropiado es tener tantas cajas como mascotas en la casa; tener incluso una de más sería perfecto.

¿Abierta o cerrada?

Una pregunta que me hacen frecuentemente es si la caja de arena debería ser abierta o cerrada. No hay una respuesta definitiva, pues ésta dependerá de las preferencias individuales de tu gato. Algo muy importante son las dimensiones de la caja de arena: éstas deben permitir no solo que el gato quepa dentro, sino que pueda dar vueltas cómodamente. En mi consulta sobre problemas de conducta de las mascotas he visto muchas veces que, por razones de espacio, el tamaño de la caja de arena era inadecuando, y al ser incómoda, éste conformaba la única causa por la que el gato no la usaba. Si el tuyo no está acostumbrado a usar una caja cerrada, te invito a poner una entrada para gatos en la puerta principal para facilitar su acceso y evitar que se sienta un prisionero.

¿Qué tipo de arena escoger?

Hay muchos tipos de cajas de arena para gatos en el mercado. Muchas veces escogemos cajas perfumadas, sin tener en cuenta que el sentido del olfato de los gatos está mucho más desarrollado que el nuestro, y que, en algunos casos, lo que para nosotros es un perfume, para ellos no es más que un olor chillón y desagradable. En mi experiencia, la inmensa mayoría de los gatos prefieren cajas de arena inoloras. Para evitar olores desagradables, además de una buena limpieza, por supuesto, podemos usar sustancias para limpiar que contengan enzimas, las cuales literalmente “se comen” el olor, lo cual constituye un buen balance entre nuestras necesidades y las del micho.

¡Incluso el tamaño de los granos de arena tiene su importancia! Para que el gato pueda cavar, aquella no debe ser demasiado gorda, pues a veces más que arena parecen pequeñas piedras. Si la arena sobrepasa un determinado grosor, esto puede ser molesto e irritante para el animal. Si no puedes encontrar arena del mar, que probablemente sea la mejor, debemos intentar al menos encontrar una lo más fina posible.

Otro aspecto a tener en cuenta, para que el gato pueda desarrollar hábitos de evacuación cómodos y fuertemente asociados a la caja, es el grosor de la capa de arena depositada. Esta debe tener una altura mínima de entre 5 y 7 centímetros.

¿Cómo y con qué frecuencia limpiar la caja?

Si bien podemos encontrar en el mercado cajas de arena que supuestamente deberían durar entre 21 y 30 días sin ser recicladas, con frecuencia una de las causas más comunes del rechazo de los gatos a usarlas es la falta de cuidado y mantenimiento de estos recipientes.

La caja de arena debe limpiarse al menos dos veces al día, extrayendo con cuidado tanto las heces como los restos de orina. En lugar de usar las paletas convencionales, a través de cuyos huecos se escapa arena sucia, recomiendo usar una paleta de playa, o incluso una pala hecha por nosotros mismos: una botella de plástico cortada oblícuamente cuyo cuello usamos como mango puede servirnos muy bien para esta tarea.

Al menos una vez por semana es necesario reemplazar toda la arena y limpiar la caja: esto contribuirá enormemente a la salud de tu gato, pues eliminará los parásitos impidiendo que se multipliquen y cortará el ciclo de vida de estos.