Tu gato y tus vacaciones: ¿qué hacer?

Llevar contigo a tu gato en vacaciones, ¿sí o no? El verano ha comenzado y muchos dueños de gatos se preguntan, pensando en el bienestar de éste, si es mejor llevarlo con ellos o buscarles un alojamiento provisional. A continuación, la Dra Maria Grazia Calore, veterinaria y experta en comportamiento de animales domésticos, nos explica qué es lo mejor para nuestros michos en estos casos.

El vínculo del felino con su territorio

Recordemos que una de las claves en el comportamiento de los gatos es la importancia de su territorio. De hecho, después de la separación de la madre, los gatos crean su territorio señalizando puntos de referencias que para ellos tienen mucha importancia. Estas señales pueden crearse, por ejemplo, con un marcado que deja el gato ya sea frotándose (impregnando con sus hormonas) o arañando la superficie de algunos objetos. Además, el gato dedica tiempo diariamente a revisar sus marcas y asegurarse de que no ha habido ninguna intrusión de pares extraños en su territorio.

Si lo trasladamos a un territorio nuevo, el gato no tendrá un sistema de referencia y se sentirá confundido. La reinserción puede tomar varios días, durante los cuales el gato dejará nuevas marcas y podrá ir aumentando su confianza hasta sentirse adaptado al nuevo entorno.

La casa de vacaciones

Si tenemos la suerte de tener una casa de vacaciones que nuestros gatos ya conozcan, entonces podemos llevarlo sin problema ninguno con nosotros y él lo reconocerá inmediatamente como su territorio. En estos casos, sin embargo, es recomendable poner al gato al principio en una sola habitación y esparcir feromonas con un aerosol en las otras, antes de que él explore la casa entera. Es importante que siempre llevemos objetos que el gato haya usado en su hogar habitual (su cuenco, su cojín, sus juguetes, etc); éstas constituyen un punto de partida muy valioso para su sistema de referencia y marcado. También la duración de las vacaciones conforma un elemento que será determinante: si vamos a estar de viaje por un tiempo corto, como un fin de semana, debemos saber que tanto el desplazamiento como el hecho de quedarse en un territorio diferente al habitual pueden ser angustioso para el animal, en cambio si nuestras vacaciones duran más, el gato tendrá más oportunidad de llegar a sentirse “en casa” y disfrutar las vacaciones también.

El traslado: cómo llevarlo a cabo de forma óptima

Incluso el traslado puede ser un trance molesto para nuestro gato. Primero tenemos que acostumbrarlo a la jaula de transporte, que no le resulte un lugar “extraño” en el que es encerrado y luego puesto dentro de un sitio ruidoso y que se mueve, como es en su percepción el coche. La jaula deberá haber permanecido un tiempo en un lugar alto de la casa, pero al mismo tiempo accesible al felino, de forma que pueda explorarla, reconocerla como un lugar seguro, y usarla para descansar sintiéndose protegido en ella. Para reforzar su confianza, y hacer el viaje menos incómodo, podemos rociar la jaula de transporte con aerosol de feromonas antes de meterlo en ella, incluso rociar un poco el interior del coche. Con esto nos aseguraremos que sienta un olor “familiar”, lo cual tendrá un efecto calmante sobre nuestro amigo de cuatro patas. Si el desplazamiento es largo y hemos programado varias paradas en el trayecto, debemos tener cuidado al abrir la jaula transporte si el coche está abierto, pues el gato puede sentirse desorientado y huir.

Soluciones alternativas

Lo mejor para nuestro gato es que permanezca en su entorno habitual, donde están su sentido de seguridad y sus referencias. Si nuestras vacaciones son cortas, lo mejor es organizarnos y pedirle ayuda a nuestros amigos y parientes, de forma que los gatos sean abastecidos diariamente de comida, agua, limpieza de su caja y, ¿por qué no?, ¡también de mimos! Si esta solución nos parece difícil, entonces podemos llevarlos a un sitio donde los cuiden profesionalmente. Podemos preguntarle a nuestro veterinario si conoce instalaciones adecuadas, o también podemos buscar algún hotel para mascotas y visitarla. Mi consejo es excluir aquellas instalaciones donde los gatos estén mezclados, y también aquellas donde los gatos estén muy cerca de los perros, el ruido de estos puede ser agobiante para los felinos. También es preferible que el gato tenga más espacio que una jaula, es decir, al menos un cubículo, una habitación para él sólo y que no se vea forzado a compartir con otros gatos. Incluso el tamaño de la caja y el equipamiento importan: evite aquellos lugares donde el felino va a permanecer encerrado en una caja pequeña.

Recuerde chequear las vacunas y que el animal esté despiojado, y dejarle la tarjeta de salud del gato con tus detalles de contacto al veterinario que quede a cargo, para que en caso de problemas, puedas ser contactado con facilidad.

Muchos hoteles para gatos también permiten dejarlos con sus objetos habituales, para hacerles el lugar más familiar y que se sientan más a gusto en su hogar provisional.