El sueño de los perros y los lobos: similitudes y diferencias

 

El sueño de los perros, al igual que el dulce sueño de los gatos, ha sido observado y revelado en sus más curiosos aspectos por un equipo de veterinarios. Mucho menos se conoce, sin embargo, sobre el lobo, objetivo esencial de muchas de las iniciativas de Almo Nature y pariente cercano del perro doméstico. Un reciente estudio retoma la observación de uno de los animales más esquivos del reino animal, según nos informa el New York Times.

Perros y lobos: ¿quiénes duermen más?

El estudio ha analizado datos obtenidos a lo largo de 50 años, sobre el comportamiento y las interacciones entre los lobos y sus presas en Isle Royal, una isla agreste del Lago Superior, el mayor de los Grandes Lagos. Especial foco de atención en este estudio fue la caza, evidentemente una de las actividades más esenciales para el lobo. Para sobrevivir en este ambiente salvaje de la manada, el lobo tiene que practicar la fatigosa actividad de la caza, que una vez concluida dará paso a un merecido y prolongado descanso. Comer es una actividad que también lleva mucho tiempo, incluso horas, pero el sueño o descanso del predador es mucho más prolongado, llegando a ocupar un 30% de su tiempo.

La actitud hacia el sueño y el descanso es bastante diferente en el mejor amigo del hombre, que no está sujeto a la agotadora actividad de cazar para obtener su alimento, sino que es alimentado por su dueño. También influyen la personalidad y la constitución física de cada perro: no existe un esquema rígido de horario de sueño que se ajuste a todos los perros, aunque lo habitual es que tenga varios períodos cortos y frecuentes de vigilia durante el día.

El sueño de los perros y los lobos: la importancia de la nutrición.

Los hábitos del lobo tienen un impacto en su metabolismo: usualmente el lobo consume el 70% más de calorías que otros animales de similar talla y peso. Durante la caza puede llegar a consumir una cantidad de calorías de 10 a 20 veces mayor que las que quema en períodos de descanso. Como nos recuerdan los autores de este estudio, los predadores tienen que enfrentarse con numerosas adversidades: “Cuando la comida es abundante, los lobos le dedican una importante cantidad de tiempo al descanso, ya que entonces pueden permitírselo. Por otra parte, si la comida escasea, el tiempo dedicado al sueño tampoco disminuirá, pues ante la baja en la ingesta de calorías, el sueño se convierte en una necesidad.” En ocasiones una nueva oportunidad para comer puede demorar entre 5 y 10 días; en estos períodos los lobos pueden llegar a perder de un 8 a 10% de su peso corporal. Este descenso de su peso se mantiene hasta que sean capaces de encontrar nuevas fuentes de alimento, pero se recuperan cuando vuelven a comer y descansar con la frecuencia adecuada.

La aventurada y fascinante vida del lobo ha sido recogida en el sugestivo documental “The Art of Being Wolf”, que nos recuerda cómo los lobos son, al mismo tiempo, similares y diferentes a los perros. Un perro está acostumbrado a un tipo de dieta diferente a la de un lobo. En todo caso, una dieta balanceada con una presencia importante de proteínas es crucial para su salud.