El gato. La alternancia como forma de alimentación natural

Debido a su gran capacidad de adaptación y supervivencia normalmente se piensa que el gato es un animal fácil de alimentar, sin embargo esta creencia dista mucho de la realidad. En su complejidad digestiva, el gato mantiene unos patrones alimentarios muy rígidos que se han mantenido inmutables incluso después de milenios de convivencia con el hombre. Esto se debe a dos factores muy importantes que abordaremos a continuación.

El gato no tiene el instinto de beber para calmar la sed.

Esta capacidad innata se encuentra en su origen como animal que habitaba ecosistemas desérticos lo que le obligaba a un ahorro máximo de líquidos a través de su asunción por medio de la alimentación. De esta forma la única fuente de hidratación provenía de las pequeñas presas de las que se alimentaba.

En este sentido el organismo del gato es capaz de reutilizar la mayor parte de los líquidos introducidos en él a través de la alimentación, reduciendo al máximo su pérdida gracias a la concentración de la orina de la que elimina poca cantidad. Este aspecto instintivo es fácilmente observable en el primer acercamiento al recipiente del agua de un cachorro donde hará posiblemente de todo menos beber. Esta comportamiento cambiará rápidamente con la observación de su madre o de otros gatos.

Para “animar” al gato a beber existen en las tiendas diferentes soluciones ya sea para estimularlo a beber más líquidos como para hacer el recipiente del agua más “atractivo”. De todas formas estos sistemas no suelen ser eficaces por ellos mismos·

La alimentación del gato exclusivamente a través de alimento seco (pienso, croquetas), aunque venga acompañada de agua en cantidad, no es suficiente para la hidratación del animal. De hecho la sedentaridad del gato derivada de la falta de necesidad de cazar o escapar de los predadores, unida a otros factores pueden derivar en problemas de salud como cálculos, cistitis, etc.

El segundo aspecto fundamental a tener en cuenta es que el gato es un animal 100% carnivoro.

Las pequeñas presas que caza el gato en su entorno natural le proporcionan un elevado consumo de proteínas lo que condiciona su alimentación en general. En este sentido para el gato, la ingesta de proteínas animales es indispensable ya que tiene una capacidad reducida para sintetizar aminoácidos (componentes constitutivos de las proteínas) no provenientes de proteínas animales, lo que las convierte en esenciales para su supervivencia y para que no desarrolle graves patologías. Por tanto una alimentación deficitaria de proteínas animales basada en fuentes proteínicas vegetales o de cereales no suele ser la solución nutricional óptima.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro gato?

Alternar alimento seco y húmedo es seguramente la mejor forma de garantizar una dieta correcta durante todo el año, creando una “huella nutricional” en el organismo de nuestro gato (mejor hacerlo desde que es cachorro).

El incremento de las porciones de alimento húmedo permiten además reducir el aporte calórico mientras aseguramos la hidratación del animal y aportamos proteínas animales con aminoácidos esenciales.

Además la alternancia de recetas de alimento húmedo a base de carnes blancas y pescado es no solamente una excepcional praxis, sino además una manera de dar a nuestro gato todos los nutrientes que necesita para su correcto desarrollo.

¿Cómo suministrar estos alimentos?

Preferentemente el racionamiento de los alimentos húmedos debe hacerse por la mañana y por la noche para que no esté más de media hora en el recipiente en el que lo servimos. Por su parte, el alimento seco puede quedarse en un recipiente a su disposición durante todo el día, noche incluida.