De lobos a perros: las últimas noticias sobre la domesticación del mejor amigo del hombre

Veterinarios, científicos, y amantes de los animales, por igual, no han dejado de preguntarse acerca de la especial relación entre el ser humano y el perro. La mascota que tras muchos años de fructífera convivencia se ha ganado el título de “el mejor amigo del hombre”, no siempre existió en la forma en la que la conocemos y la queremos hoy en día. De hecho, ha evolucionado del lobo al perro. Un misterioso proceso de evolución que ha conducido a la domesticación del animal, la cual tuvo lugar miles de años atrás. ¿Cómo ocurrió este proceso?

¿Se debe la domesticación del lobo solamente al hombre?

Queda aún mucho por recorrer en el campo de la investigación para saber con precisión cómo los lobos devinieron perros y compañeros fieles de vida de los humanos. El cortometraje The Promise, dirigido por Gabriele Salvatores y producido por Almo Nature, compensa con la imaginación las lagunas científicas que existen en la reconstrucción de esa transición. De este modo, según el corto, a cambio del respeto eterno con la manada, el hombre tuvo la posibilidad de convivir con algunos lobos transformados en los perros que hoy conocemos.

Hasta hace muy poco, la opinión más común en la comunidad científica sobre la evolución de estos cánidos, estaba basada en la teoría formulada por Francis Galton. De acuerdo con este estudioso británico, fueron los humanos los que domesticaron a los lobos. Según Galton, este proceso comenzó cuando los humanos llevaron cachorros a sus campamentos y los adoptaron como mascotas.

De lobo a perro: la idea de la auto-domesticación

En la actualidad, se considera que la teoría de Galton muestra claras limitaciones para explicar la compleja relación establecida entre los seres humanos y los perros. Por ejemplo, descuida el hecho de que la transformación del lobo en perro fue un proceso que debió haber durado miles de años. Los científicos también piensan que la convivencia en campamentos humanos no es suficiente para explicar satisfactoriamente tan profundo cambio en la naturaleza de los lobos. Por eso ahora hablamos de la hipótesis de la auto-domesticación: los primeros humanos dejaban al borde de sus asentamientos restos de animales que atraían predadores, como los lobos. Los más valientes de estos animales se acercarían, supuestamente iniciando con este gesto la milenaria relación del lobo con el hombre. Gracias al alimento provisto por los humanos y a su confianza cada vez mayor en el hombre, que le permitía acercarse y comer, los lobos se fortalecieron y se multiplicaron, adoptando nuevos roles junto a los humanos como pastores, guardianes y compañeros de caza.

Un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Aberdeen, Escocia, respalda este enfoque de la evolución. Por medio de la comparación de esqueletos de perros y lobos dispersos entre museos y colecciones privadas de todo el mundo, los científicos descubrieron claras evidencias del proceso de domesticación. Sus estudios revelaron, por ejemplo, al aplanamiento de las puntas de las vértebras dorsales en los perros prehistóricos como un resultado del transporte de cargas pesadas en las espaldas de estos animales. Así mismo, la falta de los molares en la mandíbula inferior de los esqueletos de perro, pudo deberse al uso de bridas en sus bocas colocadas para ser usados como fuerza de remolque. Ahora bien, esta nueva e interesante teoría no es la única: ya hemos hablado en publicaciones anteriores en este blog sobre otras hipótesis concernientes a los métodos de caza con lobos, un aspecto más para ser explorado que confirma la química especial que existe entre los seres humanos y estos depredadores.