Cuando un gato se lame

Un perro lamiendo a sus dueños, o cualquier otro humano, representa una imagen emblemática para los que gustan de esta mascota. Pero, ¿qué debemos interpretar cuando son los gatos los que se lamen? El alegre y alocado mundo de los perros difiere en muchos aspectos de los discretos gestos de los felinos que, precisamente por su comedimiento, despiertan curiosidad en nosotros. La Dra Maria Grazia Calore, cirujana veterinaria y experta en conducta animal, nos cuenta un par de cosas interesantes al respecto.

Lamíéndose en solitario: ¿aseo o estrés?

Todos conocemos la meticulosidad de la higiene felina y sus cuidados, realizados con su propia lengua: es la forma habitual de aseo del gato. A este comportamiento lo llamamos acicalado.

Un gato se lame varias veces al día para ayudar a que su piel se mantenga limpia y su pelaje lustroso. De esta forma también deshace los nudos de pelos que puedan estarse formando. Este comportamiento es completamente normal, pero debemos prestar atención a la frecuencia con que el gato la practica. Si nuestro gato se lame con demasiada frecuencia podría considerarse como síntoma de algún problema de salud o de un estado de ansiedad. De hecho, al igual que la costumbre humana de comerse las uñas o retorcerse el pelo, la repetición de este gesto por parte del gato le causa placer, y es repetida compulsivamente como una vía de escape al estrés.

En estos casos, es mejor identificar y eliminar todos los factores que puedan estar provocándole ansiedad (por ejemplo; un ambiente que no lo estimule lo suficiente, problemas de convivencia, cambios en sus hábitos rutinarios, etc), antes de que este comportamiento le haga perder buena parte de su pelaje. La superficie de la lengua del gato es extremadamente rugosa, está compuesta de diminutas estructuras que semejan las cerdas de un cepillo para el pelo. Si el gato se lame con demasiada frecuencia, no sólo perderá parte de su pelaje, sino que puede causarse heridas por la rugosidad de su lengua.

Cuando lame a otros: amistad y algo más

El gato puede practicar el aseo mediante el método del lamido consigo pero también con otros (acicalado social). Esto empieza desde el primer día de vida: la madre lame al cachorro para acicalarlo. El aseo de la zona genital provoca el reflejo de orinar y defecar en el cachorro.

El lamido mutuo entre gatos es una señal de fuerte amistad, que usualmente está asociada a una postura relajada y al ronroneo. También es muy útil para distender el ambiente después de una pequeña pelea familiar.

Pero, ¿qué quiere comunicarnos un gato que nos lame? Pasar su lengua sobre zonas velludas de nuestra piel o cerca de nuestra boca es signo de un comportamiento social en el gato. Nos señaliza que quiere cuidarnos, que nos considera como amigos.

Pero si los lametones están cerca de las axilas, las suelas de los pies o las palmas de las manos, entonces lo que busca el gato es percibir olfativamente la información subyacente en nuestras feromonas. En estos momentos es usual ver aparecer el llamado Reflejo de Flehemen, un gesto que ayuda a algunos mamíferos a agudizar el olfato. El gato fija la vista con la boca completamente abierta y con pequeños movimientos de la lengua empuja el aire que contiene la información olfativa hacia el órgano vomeronasal, que es el encargado de decodificar esta información en mensajes que ayudan al micho a entender nuestro estado de ánimo.

Estas sorprendentes habilidades no son raras en la naturaleza.