Cuando un gato cambia de casa

El territorio es un asunto vital para el gato: las labores de exploración y defensa de su espacio ocupan un 90% de su tiempo. En esta tarea, su principal herramienta es el “marcado”: a través de los secreciones corporales, la orina o el excremento, le comunica el gato a sus semejantes los límites de su territorio y al mismo tiempo establece puntos de referencia estratégicos para su propia ubicación.

Por esta razón, un cambio de territorio para el gato casero es una fuente de estrés. Como en todo, hay diversidad: algunos gatos pueden arreglárselas bien con el cambio, para otros, en cambio, desata una verdadera crisis de identidad.

La Dra Maria Grazia Calore, veterinaria y experta en conducta de animales domésticos nos ayuda a entender mejor a nuestros gatos, y nos enseña como podemos hacer una mudanza menos traumática para ellos.

¿Cuándo cambia el territorio de un gato?

El territorio de un gato no cambia solamente con una mudanza o con un viaje, sino con todo cambio espacial que repercuta en el entorno con que está familiarizado el gato. Por ejemplo, cuando el viejo sofá es reemplazado por uno nuevo, cuando se pintan las paredes de la casa o cuando cambiamos una planta de rincón. Incluso sustituir uno de sus postes para rascarse o limpiar el sitio donde duerme usando productos de limpieza que dejen un olor fuerte, puede alterar el sistema de referencia del minino.

Cómo hacer que nuestro gato se sienta en casa

Si estamos planeando hacer un viaje o una mudanza, debemos intentar disminuir los efectos del traslado en nuestras gatos. Difusores y aerosoles que esparcen hormonas imitan el efecto de marcado del territorio del gato, lo que contribuye a proporcionarle tranquilidad. Para usarlo correctamente, lo recomendable es colocar el difusor desde unos días antes en el sitio que va a ser abandonado, y luego utilizarlo para impregnar de estos olores el nuevo hogar antes de que llegue el gato. Los aerosoles de feromonas para reducir el estrés deben ser aplicados a los objetos preferidos de el gato: su cojín, su rascador vertical, sus mantas y su jaula de transporte. Al aplicarlo debemos tener en cuenta que deben transcurrir unos minutos entre su aplicación y el contacto de los objetos con el gato, así podrá evaporarse el alcohol que contienen estos productos.

Otra medida para ayudar al minino a pasar por esta fase tan delicada que es la mudanza, consiste en colocar todos sus objetos preferidos en un área reducida dentro del nuevo ambiente, limitando así el espacio del gato por unos pocos días: reduciremos enormemente su nerviosismo usando esta truco. Luego de que el gato haya explorado y marcado este pequeño espacio, podemos permitirle, poco a poco, que continúe la exploración del resto de la casa. Así mismo, si el gato da señas de ser particularmente sensible, debemos evitar usar productos de limpieza en las partes más cercanas al suelo (hasta unos 20 cm de altura) de muebles, puertas, compuertas y sillas. De este modo, no sólo protegeremos el sistema de referencia espacial de nuestra mascota, sino que nuestros muebles se librarán de la venganza de ser marcados o dañados por los propios gatos, haciendo la mudada al final más estresante en total.