¿Cómo sería un mundo sin humanos?

Un mundo sin humanos: una hipótesis inimaginable para una visión antropocéntrica de la naturaleza, pero al mismo tiempo una abstracción posible gracias a la ciencia. Este mundo es el que se plantea una reciente investigación llevada a cabo por estudiosos de la Universidad de Aasrhus (Dinamarca). La imagen que refleja es el retrato de un planeta muy parecido a un parque natural gigante donde las especies animales que hoy están amenazadas pulularían y se moverían libremente.

Lobos, osos y muchos más

La primera deducción con la que nos enfrenta este singular estudio, es que sin la presencia e intervención del ser humano Europa tendría las condiciones perfectas de habitabilidad para alces, osos y lobos. Esto no debería sorprendernos en absoluto: los lobos introducidos en el Parque Nacional de Gran Paradiso (Italia), por ejemplo, han encontrado en este lugar su espacio vital, ejerciendo una influencia positiva en el equilibro ecológico a través de su papel de predador.

Por otra parte, el oso, hasta hace unos pocos años un habitante natural de la franja, ha encontrado refugio de la invasión de los humanos en los territorios montañosos, a pesar de estar naturalmente preparado para vivir en zonas llanas. Este factor ha sido documentado acertadamente por Soren Fauby, coautor de la investigación realizada por esta universidad danesa: “Un ejemplo de esto es el oso pardo, que en el presente sólo podemos encontrarlo en las areas montañosas, cuando en realidad su origen está en las llanuras, donde podría vivir perfectamente de no haber sido expulsado de allí por la presencia de los humanos”.

Los grandes mamíferos y la paradoja de África

¿Estarían América del Norte, América del Sur y Europa pobladas por especies actualmente en peligro de extinción? No sólo estamos vislumbrando la posibilidad de un mundo sin humanos, sino que está implícita la posible proliferación de grandes mamíferos tales como el elefante y el rinoceronte. Estos animales están en la actualidad concentrados mayormente en África, al punto de haberse convertido para la conciencia colectiva en símbolos por excelencia de ese continente. De hecho, la presencia de estos hermosos animales en otras partes del mundo, debajo de la zona del Ecuador, no estaría afectada por la competencia con otras especies sino por una diferente intervención del Hombre. El coordinador principal de la investigación, Jens-Christian Svenning, nos comenta: “En estas zonas, debido a múltiples factores, los asentamientos humanos no tuvieron lugar de una forma tan contundente como en otras partes del planeta”.

Estos elementos hacen válida una comparación entre las llanuras, lugares típicos donde se producen los asentamientos humanos, y las montañas, cuya morfología hace que no representen el habitat ideal para nuestra especie. Aquellos lugares que han permanecido inhóspitos para el humano son los que han garantizado el espacio vital para otras especies.