Cómo darle la medicina a tu mascota

¿Cómo darle la medicina a tu mascota? Acabamos de regresar del veterinario, y si queremos que nuestro gato o nuestro perro se cure, no tenemos otra opción. Queremos conocer la manera de pasar este trance de forma rápida e indolora: la Dra Maria Grazia Calore, cirujana veterinaria y experta en comportamiento animal, nos da algunos consejos para superar este reto.

Perros y gatos, sentidos del gusto diferentes

Para entender cómo hay que darle la medicina a un perro o a un gato debemos conocer las diferencias que hay entre ellos en términos de sentido del gusto. El perro, por ejemplo, normalmente traga la comida a bocados, sin masticar apenas. Por el contrario, el gato es tremendamente selectivo. Los humanos tienen unas 9.000 papilas gustativas, mientras que el perro tiene unas 1.700 papilas. En contraste, el gato tiene solamente alrededor de 250 papilas gustativas, pero éstas están extremadamente especializadas. Es por eso que los casos de envenenamiento de gatos son bastante escasos, si los comparamos con los de los perros.

El olor de la comida es de gran importancia para el perro, que se siente atraído tanto por comidas de sabor salado como de sabor dulce. El gato, en cambio, por su naturaleza carnívora, prefiere las comidas saladas e ignora las comidas dulces.

Muchas compañías farmacéutica saben que es difícil “engañar” a nuestros amigos de cuatro patas y “condimentar” las píldoras para hacerlas más apetecibles. Pero esta medida no se ha extendido a todas los fármacos para mascotas.

Cómo darle medicina a gatos y perros: los trucos

Para hacer menos estresante la administración de medicinas al perro, podemos envolverlas en una rebanada de queso que él seguramente tragará sin apercibirse del contenido escondido en su interior. Otra alternativa, siempre que no altere el efecto del medicamento, consiste en triturar la píldora en pequeños pedazos. Si nuestra mascota se muestra desconfiada, dele una pequeña pelotita de queso para ganar su confianza antes de administrarle la medicina.

Para el gato, los patés de carne con sabores fuertes o las cápsulas comestibles en la que esconder el contenido de las píldoras pueden resultar muy útiles. Aunque en muchos casos las medicinas artificialmente saborizadas son ingeridas espontáneamente por estos animales. Debemos evitar, siempre que podamos, obligar al gato a ingerir el fármaco a la fuerza, especialmente si el tratamiento va a ser prolongado. Hacerlo puede salir bien una o dos veces, pero a la larga se convertirá en una verdadera lucha. Con paciencia y estudiando los “gustos” de nuestra mascota podremos encontrar una manera menos traumática de lograr que tome la medicación.

Si sigues cuidadosamente las instrucciones del veterinario, significa que estás en buen camino de lograr tu objetivo: darle la medicina a tu mascota. Pero sobre todo, evitar dar a nuestras mascotas medicinas concebidas para uso humano: la reacción de su metabolismo puede ser totalmente diferente a la de los humanos, y lo que es beneficioso para nosotros podría ser tóxico y peligroso para ellas.